
El día que robaron su casa por segunda vez ella tuvo un presentimiento, de esos que oprimen inexplicablemente el estómago augurando una mala noticia. Se preparaba para salir con su familia rumbo a Asia cuando, a la mitad de su sala, reparó en su enorme televisor de 42 pulgadas que meses atrás había traído de Estados Unidos. “¿Y si mejor lo dejamos en la habitación de arriba?”, pensó. Pero no lo hizo. Tenía prisa. “Si se lo llevan nunca lo podrán encender”, se dijo así misma, guardó el control remoto óptico en su bolso y partió.
Ese día no había nadie en la casa. A las tres de la tarde, los delincuentes rompieron la chapa de la puerta principal, palanquearon la puerta de la cochera y destrozaron la sirena del sistema electrónico de seguridad. En menos de 15 minutos —tiempo que tarda en llegar en promedio la primera unidad policial o de la empresa de seguridad contratada, luego de activarse la alarma— los delincuentes recorrieron la vivienda de 780 m2 y extrajeron el televisor de 42 pulgadas, un DVD, una computadora con pantalla LCD, varias carteras de marca, una caja fuerte con los pasaportes de la familia y ocho tarjetas de crédito internacional, además de varios enseres de plata y joyas. Abandonaron electrodomésticos de menor valor. El monto de lo robado superó los 40 mil dólares.
Luego del primer robo en mayo del 2008, la señora —que por seguridad solicitó no revelar su nombre— cuenta que invirtió más de 4 mil dólares en la seguridad de esa casa de la avenida Raúl Ferrero, en La Molina. “Es increíble, hicieron todo eso a plena luz del día, en unos minutos y nadie vio nada ni oyó nada. Y no soy la única, a varios vecinos de esta avenida también les han robado”, se queja. Dice que no da para más. Aunque parezca una medida extrema, ella ha decidido mudarse junto con su familia a un departamento en Chacarilla, Surco.
RECLUTAN VIGILANTES
Durante estos últimos meses los robos de viviendas han sorprendido a los vecinos de varias zonas residenciales de La Molina. Ya no solo se trata de viviendas ubicadas en los límites distritales, sino de zonas céntricas y que cuentan con sofisticados sistemas de seguridad electrónica.
En la mayoría de los casos, se trata de viviendas cuyos ocupantes se trasladaron a sus casas de playa en el sur.
El comandante Elías Armando Da Silva, responsable de la comisaría de La Molina —que comprende zonas como La Planicie, alrededores de la avenida Raúl Ferrero y la Universidad Agraria, Sol de la Molina, Club Lagunas de la Molina y Rinconada del Lago— dice que “las personas se confían demasiado y abandonan sus viviendas en el verano, eso lo aprovechan los delincuentes, por eso en esta época los robos se incrementan”.
El año pasado ellos capturaron, con el apoyo del serenazgo distrital, a los integrantes de unas tres bandas que se dedicaban a “levantar” casas. Los detenidos corroboraron que la estrategia delictiva se ha especializado.
“Ellos captan a los vigilantes de las cuadras y estos a las empleadas del hogar, quienes terminan diciendo (a veces sin saber el fin) qué cosas de valor hay en la casa y dónde se encuentran. Así es como los asaltantes determinan la rutina de las víctimas, elaboran el croquis de la casa, y la estudian antes de saquearla”, explica el comisario.
El 70% del total de las denuncias por hurtos que recibe esta comisaría corresponde a robos de domicilios. Aunque no hay cifras exactas del número de robos a viviendas (porque en algunos casos, si el monto no supera los 34 mil soles, lo investiga la comisaría y de lo contrario lo ve la División de Investigación Criminal del distrito), se supo que durante los últimos meses se habrían realizado solo en estas zonas hasta cuatro robos por semana.
El número de alarmas que se reportan en las empresas de seguridad son un buen síntoma de lo que viene pasando en La Molina. Según, Carlos Trevejo, gerente de operaciones de Orus, las sirenas se activan con mayor frecuencia los fines de semana.
Un viernes o un domingo de verano reporta hasta 800 alarmas, 250 de ellas solo en La Molina, que concentran el 30% de su mercado regional. “En un 10% de los casos se trata de robos o intentos de robos, en los otros de algún error del propietario”, explica. Las zonas con mayor incidentes son las casas ubicadas en la avenida Raúl Ferrero, Santa Patricia e incluso sectores de La Planicie.
El servicio que presta Telefónica —Telemergencia— también coloca a La Molina como el segundo distrito, después de Santiago de Surco, con mayor número de alarmas reales por robo. Solo entre noviembre del 2008 y enero del 2009 este sistema (distinto al de Orus) registró 16 robos. En el mismo tiempo, en Surco se reportaron 22 y en San Borja 11.
Las cifras oficiales de la municipalidad señalan que el año pasado se denunciaron 187 robos en todo el distrito, y que de estos, más de la mitad (96) fue asaltos a viviendas.
ROBOS SOFISTICADOS
Ni el gerente general de la Asociación de Empresas de Seguros (Apeseg) se ha salvado de los robos en La Molina. “Entraron a mi casa y se llevaron piezas de platería”, cuenta Raúl de Andrea. Él vive en una de las zonas más exclusivas del distrito, en el club Las Lagunas de la Molina, donde la seguridad es una de sus máximas. “A un amigo también le robaron en su casa, en unos minutos se llevaron todo”, asegura.
Según el comandante Da Silva, estas bandas se han especializado y roban lo más valioso de la casas: pinturas, platería, cristales, joyas, laptops y pantallas LCD o plasma. “Muchas bandas van a la vanguardia de la tecnología, cuentan con personal especializado en desactivar equipos electrónicos de seguridad, otros que trepan por las ventanas e incluso muchos que “enamoran” a las empleadas hasta lograr que les cuenten cada detalle de la vivienda que han decidido robar”, dice. Asegura que muchas de estas bandas se organizan en zonas como Musa, en La Molina, o algún distrito de los conos de la ciudad.
Los robos también son muy frecuentes en Santa Patricia. La señora Ángela Díaz vive en la segunda etapa de esta urbanización, frente a la huaca Melgarejo. “No hay un sola casa de mi cuadra que no haya sido robada. Además, hace solo unos meses se llevaron una camioneta de la puerta de mi casa. Hemos querido colocar rejas pero no nos dejan”, cuenta la vecina. Dice que la seguridad no llega hasta ahí.
Dada la estrecha relación entre los actos delictivos y el personal de confianza que trabaja en las viviendas, la policía recomienda a los vecinos elegir con cuidado a los vigilantes y a sus empleados. “Tampoco pueden dejar sola la casa, porque cualquier sistema de seguridad es vulnerable”, concluyó.
EN PUNTOS
¿Y los seguros contra asaltos?
1. Dentro de los diversos seguros que se ofrecen en el mercado, principalmente enfocados a la familia, se encuentra el seguro domiciliario que comprende una cobertura global frente a distintos riesgos, como incendio, terremoto o robos.
2. En la mayoría de los casos la prima anual no supera un dólar diario. Por ejemplo: si se quiere asegurar una vivienda valorizada en 80 mil dólares y su contenido, estimado en 20 mil dólares, la prima anual a pagar variaría entre los 120 dólares y los 160 dólares.
3. Más del 90% de las casas aseguradas por robos —según la empresa de seguros Pacífico— se concentra en Lima (es decir, aproximadamente 1.800).
4. El 5% de estas casas está en Arequipa, y el 1% en el Callao. San Martín, Huánuco, Junín y Áncash son las regiones con menos casas aseguradas.
5. El 2007, del total de siniestros que tuvo que cubrir la empresa de seguros Rímac, los robos representaron el 20%. Al año siguiente, el 2008, este porcentaje subió al 50%.
Nelly Luna Amancio
Fuente: diario El Comercio de Perú – www.elcomercio.com.pe
Ese día no había nadie en la casa. A las tres de la tarde, los delincuentes rompieron la chapa de la puerta principal, palanquearon la puerta de la cochera y destrozaron la sirena del sistema electrónico de seguridad. En menos de 15 minutos —tiempo que tarda en llegar en promedio la primera unidad policial o de la empresa de seguridad contratada, luego de activarse la alarma— los delincuentes recorrieron la vivienda de 780 m2 y extrajeron el televisor de 42 pulgadas, un DVD, una computadora con pantalla LCD, varias carteras de marca, una caja fuerte con los pasaportes de la familia y ocho tarjetas de crédito internacional, además de varios enseres de plata y joyas. Abandonaron electrodomésticos de menor valor. El monto de lo robado superó los 40 mil dólares.
Luego del primer robo en mayo del 2008, la señora —que por seguridad solicitó no revelar su nombre— cuenta que invirtió más de 4 mil dólares en la seguridad de esa casa de la avenida Raúl Ferrero, en La Molina. “Es increíble, hicieron todo eso a plena luz del día, en unos minutos y nadie vio nada ni oyó nada. Y no soy la única, a varios vecinos de esta avenida también les han robado”, se queja. Dice que no da para más. Aunque parezca una medida extrema, ella ha decidido mudarse junto con su familia a un departamento en Chacarilla, Surco.
RECLUTAN VIGILANTES
Durante estos últimos meses los robos de viviendas han sorprendido a los vecinos de varias zonas residenciales de La Molina. Ya no solo se trata de viviendas ubicadas en los límites distritales, sino de zonas céntricas y que cuentan con sofisticados sistemas de seguridad electrónica.
En la mayoría de los casos, se trata de viviendas cuyos ocupantes se trasladaron a sus casas de playa en el sur.
El comandante Elías Armando Da Silva, responsable de la comisaría de La Molina —que comprende zonas como La Planicie, alrededores de la avenida Raúl Ferrero y la Universidad Agraria, Sol de la Molina, Club Lagunas de la Molina y Rinconada del Lago— dice que “las personas se confían demasiado y abandonan sus viviendas en el verano, eso lo aprovechan los delincuentes, por eso en esta época los robos se incrementan”.
El año pasado ellos capturaron, con el apoyo del serenazgo distrital, a los integrantes de unas tres bandas que se dedicaban a “levantar” casas. Los detenidos corroboraron que la estrategia delictiva se ha especializado.
“Ellos captan a los vigilantes de las cuadras y estos a las empleadas del hogar, quienes terminan diciendo (a veces sin saber el fin) qué cosas de valor hay en la casa y dónde se encuentran. Así es como los asaltantes determinan la rutina de las víctimas, elaboran el croquis de la casa, y la estudian antes de saquearla”, explica el comisario.
El 70% del total de las denuncias por hurtos que recibe esta comisaría corresponde a robos de domicilios. Aunque no hay cifras exactas del número de robos a viviendas (porque en algunos casos, si el monto no supera los 34 mil soles, lo investiga la comisaría y de lo contrario lo ve la División de Investigación Criminal del distrito), se supo que durante los últimos meses se habrían realizado solo en estas zonas hasta cuatro robos por semana.
El número de alarmas que se reportan en las empresas de seguridad son un buen síntoma de lo que viene pasando en La Molina. Según, Carlos Trevejo, gerente de operaciones de Orus, las sirenas se activan con mayor frecuencia los fines de semana.
Un viernes o un domingo de verano reporta hasta 800 alarmas, 250 de ellas solo en La Molina, que concentran el 30% de su mercado regional. “En un 10% de los casos se trata de robos o intentos de robos, en los otros de algún error del propietario”, explica. Las zonas con mayor incidentes son las casas ubicadas en la avenida Raúl Ferrero, Santa Patricia e incluso sectores de La Planicie.
El servicio que presta Telefónica —Telemergencia— también coloca a La Molina como el segundo distrito, después de Santiago de Surco, con mayor número de alarmas reales por robo. Solo entre noviembre del 2008 y enero del 2009 este sistema (distinto al de Orus) registró 16 robos. En el mismo tiempo, en Surco se reportaron 22 y en San Borja 11.
Las cifras oficiales de la municipalidad señalan que el año pasado se denunciaron 187 robos en todo el distrito, y que de estos, más de la mitad (96) fue asaltos a viviendas.
ROBOS SOFISTICADOS
Ni el gerente general de la Asociación de Empresas de Seguros (Apeseg) se ha salvado de los robos en La Molina. “Entraron a mi casa y se llevaron piezas de platería”, cuenta Raúl de Andrea. Él vive en una de las zonas más exclusivas del distrito, en el club Las Lagunas de la Molina, donde la seguridad es una de sus máximas. “A un amigo también le robaron en su casa, en unos minutos se llevaron todo”, asegura.
Según el comandante Da Silva, estas bandas se han especializado y roban lo más valioso de la casas: pinturas, platería, cristales, joyas, laptops y pantallas LCD o plasma. “Muchas bandas van a la vanguardia de la tecnología, cuentan con personal especializado en desactivar equipos electrónicos de seguridad, otros que trepan por las ventanas e incluso muchos que “enamoran” a las empleadas hasta lograr que les cuenten cada detalle de la vivienda que han decidido robar”, dice. Asegura que muchas de estas bandas se organizan en zonas como Musa, en La Molina, o algún distrito de los conos de la ciudad.
Los robos también son muy frecuentes en Santa Patricia. La señora Ángela Díaz vive en la segunda etapa de esta urbanización, frente a la huaca Melgarejo. “No hay un sola casa de mi cuadra que no haya sido robada. Además, hace solo unos meses se llevaron una camioneta de la puerta de mi casa. Hemos querido colocar rejas pero no nos dejan”, cuenta la vecina. Dice que la seguridad no llega hasta ahí.
Dada la estrecha relación entre los actos delictivos y el personal de confianza que trabaja en las viviendas, la policía recomienda a los vecinos elegir con cuidado a los vigilantes y a sus empleados. “Tampoco pueden dejar sola la casa, porque cualquier sistema de seguridad es vulnerable”, concluyó.
EN PUNTOS
¿Y los seguros contra asaltos?
1. Dentro de los diversos seguros que se ofrecen en el mercado, principalmente enfocados a la familia, se encuentra el seguro domiciliario que comprende una cobertura global frente a distintos riesgos, como incendio, terremoto o robos.
2. En la mayoría de los casos la prima anual no supera un dólar diario. Por ejemplo: si se quiere asegurar una vivienda valorizada en 80 mil dólares y su contenido, estimado en 20 mil dólares, la prima anual a pagar variaría entre los 120 dólares y los 160 dólares.
3. Más del 90% de las casas aseguradas por robos —según la empresa de seguros Pacífico— se concentra en Lima (es decir, aproximadamente 1.800).
4. El 5% de estas casas está en Arequipa, y el 1% en el Callao. San Martín, Huánuco, Junín y Áncash son las regiones con menos casas aseguradas.
5. El 2007, del total de siniestros que tuvo que cubrir la empresa de seguros Rímac, los robos representaron el 20%. Al año siguiente, el 2008, este porcentaje subió al 50%.
Nelly Luna Amancio
Fuente: diario El Comercio de Perú – www.elcomercio.com.pe
roban, casas, en, exclusiva, zona, del, distrito, de, la, molina, en, lima, cuando, dueños, estan, en, playas
roban, casas, en, exclusiva, zona, del, distrito, de, la, molina, en, lima, cuando, dueños, estan, en, playas


